El precio del reciclaje es un factor importante dentro de la industria del reciclaje, ya que como mencionamos anteriormente, su precio se encuentra sujeto a diferentes factores. Para comprender un poco más el tema, hemos realizado una lista de los principales factores que determinan el precio de la chatarra y profundizaremos en cada uno de ellos. Sin más que agregar, estos son:
Montón de chatarra
Oferta y demanda
Como sabemos, la oferta y demanda es la ley básica de la economía, por lo que el precio de la chatarra no será la excepción. Por ejemplo, en un hipotético caso de que en el mundo hay un aumento en las actividades de construcción y fabricación, lo más seguro es que haya una gran demanda y por ende el precio de la chatarra suba. Por el contrario, si hay una demanda baja y oferta alta, lo más probable es que el precio de la chatarra baje.
El mercado global
El mercado global también es un factor determinante en el precio de la chatarra, pues las fluctuaciones de la economía mundial, la producción industrial y las políticas comerciales que regulan el comercio de la chatarra, pueden influir directamente en el precio de la misma. Por ejemplo, si existen cambios de tarifas de importación y exportación en determinado país, afectará la salida o entrada de chatarra, lo que a su vez afecta la oferta y demanda.
Calidad y tipo de chatarra
No todos los metales reciclados tienen el mismo precio, ya que unos son más valiosos que otros. El precio de la chatarra dependerá del tipo de metal ferroso y no ferroso, su calidad, pureza y estado. Por ejemplo, la chatarra de acero inoxidable siempre tendrá un precio más alto que la chatarra de acero regular. Así como también, la chatarra de cobre puro será más costosa que la chatarra de cobre que ha sufrido aleaciones con otros metales.
Costo de transporte
Aunque no parezca, el coste de transporte de la chatarra también influirá en su precio. Es decir, si la chatarra se debe llevar a un lugar muy lejano, es normal que el precio por el traslado de la misma sea alto.
Procesamiento de la chatarra
Los costos del procesamiento de la chatarra son claves para determinar su precio en el mercado, esto incluye la separación, recolección, limpieza y otros procesos.
Fluctuación de la moneda
Cuando la chatarra es comercializada de forma internacional, las fluctuaciones en los cambios de moneda pueden afectar directamente en los costos de importación y exportación. Lo que significa que el valor de la moneda puede afectar el precio de la chatarra.
Debido a todo lo anterior, tenemos como conclusión que el precio de la chatarra está determinado por una serie de factores económicos, sociales, políticos, logísticos e industriales.
La valorización de la chatarra es una solución que surge en vista de los problemas ambientales que vivimos actualmente, especialmente relacionados con la sobreexplotación de los recursos naturales finitos. En este artículo hablaremos sobre los conceptos clave para la valorización de la chatarra y cuáles son sus etapas. ¡Comencemos!
¿Qué es la valorización de la chatarra?
La valorización de la chatarra, también conocido como valorización de los residuos, es un proceso que se realiza para la recuperación y reutilización de materiales metálicos y no metálicos que han sido desechados por el ser humano luego de cumplir su vida útil. Para llevar a cabo la valorización de la chatarra, esta debe pasar por una serie de etapas, como la recolección, clasificación, procesamiento, y transformación a nuevos productos; de los cuales profundizaremos más adelante.
En definitiva, la valorización de los residuos es una práctica que evita la acumulación de residuos en los vertederos, además que evita la explotación de recursos naturales para la extracción de metales vírgenes.
¿Cuáles son las etapas para la valorización de residuos?
Como mencionamos anteriormente, la valorización de la chatarra es un proceso mediante el cual se vuelve a dar valor económico a los desechos humanos. A continuación te diremos algunas etapas esenciales para la valorización de la chatarra:
Recolección
La recolección es el paso principal para iniciar la valorización de la chatarra. La misma se puede obtener desde diferentes lugares, ya sea en hogares, negocios, industrias, lugares de demolición, deshuesadoras de vehículos, entre otros sitios.
Clasificación
Los objetos recolectados la mayoría de veces están combinados con diferentes materiales, como metales, cartón, vidrio, plásticos y demás materiales reciclables. Por lo que, después de recolectarse la chatarra, será necesario clasificar los desechos por su material. Este paso es esencial, ya que cada material tiene un proceso único de procesamiento.
Procesamiento
Para este punto los materiales reciclables ya se han clasificado por su tipo, están listos para pasar por diferentes procesos de tratamiento para su reutilización o reciclaje. En esta etapa podemos encontrar la trituración del material, su compactación y limpieza.
Reciclaje
Todos los materiales reciclados se emplean para la fabricación de nuevos productos. Por ejemplo, el papel y cartón reciclado se utilizan para la fabricación de papeles nuevos. El vidrio reciclado se utiliza para fabricar nuevos vidrios, espejos, botellas de bebidas, utensilios para la cocina, entre otras aplicaciones. Los metales, como el acero, aluminio y demás, son utilizados para la producción de electrodomésticos, estructuras metálicas, automóviles, entre otros. Por último, el plástico reciclado se puede convertir en nuevos envases, utensilios para cocina, juguetes, textiles, materiales para la construcción, entre otros.
Valorización energética
Es importante saber que no toda la chatarra se puede reciclar de forma eficiente, por lo que para su aprovechamiento se utiliza como combustible para la generación de energía. Dicho proceso adopta el nombre de valorización energética, consiste en quemar controladamente los residuos que no se pueden reciclar, con el fin de producir calor o electricidad.
Mercado de la chatarra
Como vemos, la chatarra tiene gran valor para la realización de nuevos productos, lo que quiere decir que es un recurso valioso. El precio de la chatarra en el mercado global varía según diversos factores, principalmente por la oferta y la demanda, su calidad y pureza, factores económicos y ambientales, políticas de reciclaje, entre otros.
El reciclaje cobra mayor importancia cuando pasamos del enfoque particular hacia el industrial. En este artículo te explicamos en qué consiste este reciclaje industrial, por qué es tan importante y cómo se efectúa de forma práctica en la actualidad.
¿Qué es el reciclaje industrial y por qué es importante?
El reciclaje industrial engloba todas las actividades para clasificar, almacenar y transportar residuos que se han generado en una actividad de industria.
La importancia que tiene el reciclaje industrial es grandísima, tanto a nivel cuantitativo como de riesgo.
Esto significa que en la industria se genera una cantidad de residuos considerablemente superior a la que cualquier domicilio podría llegar a crear e, incluso, en comparación a una pequeña o mediana empresa.
Además, en la industria la tipología de residuos a menudo es más peligrosa que en los domésticos, lo que representa un mayor riesgo para el medio ambiente y mayor necesidad de aprovechar el reciclaje para darles un uso o tratamiento adecuado.
A nivel práctico, los beneficios también representan una diferencia notable con respecto al reciclaje doméstico. El ahorro de materias primas y de energía que puede conseguir la industria con estas acciones es impactante.
La reducción de costes también es notable con acciones que buscan la sostenibilidad en su proceso de producción, pero es que además fomenta el empleo y la creación de nuevos puestos de trabajo, para profesionales que deben responsabilizarse de la gestión de estos residuos.
Pasos del reciclaje industrial de desechos sólidos
Un plan de gestión de residuos sólidos en la industria, debe seguir los siguientes pasos:
Identificar los residuos que se generan por la actividad industrial.
De forma complementaria, hacer un plan de prevención de residuos, actuando allí donde sea posible reducir su generación.
Clasificar todos los residuos, para poder facilitar un almacenamiento, una recogida y posterior tratamiento de la forma más efectiva posible.
Hacer las acciones propias de recogida de los residuos, siempre atendiendo al nivel de riesgo que pueden representar y preservando la seguridad de los profesionales y la sostenibilidad.
Almacenamiento temporal de los residuos, en caso de ser aplicable.
Transporte de los residuos industriales, normalmente solicitado a empresas autorizadas a realizar este trabajo.
En la planta de tratamiento, se valorizan los residuos o se procede a su eliminación.
Ejemplos de reciclaje industrial
En la industria tenemos muchos ejemplos de reciclaje industrial y, para entenderlos, lo mejor es distinguir la tipología existente de tratamiento de estos residuos:
Reciclaje industrial mecánico: Es el que se utiliza con maquinaria para todos los pasos de tratamiento del residuo. El reciclaje de metales entraría dentro de esta tipología en cualquiera de sus variantes, desde la fundición hasta empaquetar metales. Pero también residuos como el plástico, el vidrio, etc.
Reciclaje industrial energético: Engloba las acciones de residuos que no pueden someterse a un proceso químico o mecánico, como por ejemplo el reciclaje por incineración, por gasificación o por pirólisis.
Reciclaje industrial químico: Diferenciamos con él el reciclaje que altera la estructura química del residuo. Se aplican técnicas como la hidrogenación, la hidrólisis o la glicólisis.
Reciclaje biológico: Es el que se vuelca en aprovechar energía a base de reciclar desechos biológicos, que son degradados y con los que luego se libera la energía con la presencia de oxígeno.
La industria metalúrgica es uno de los sectores que más energía consume, pero al mismo tiempo tiene que ser una pieza importante en la transición hacia un mundo sostenible. Sacar al mercado productos más eficientes y reintroducir los residuos metálicos en la cadena de valor tienen cada vez más peso.
Un tejado solar gestionado por la comunidad de vecinos. Las piezas que se ensamblan en un coche eléctrico. Una hilera de molinos eólicos en lo alto de la montaña. Una instalación de aerotermia que le roba energía al aire para calentar una casa. La transición hacia un mundo de energías limpias y consumos más eficientes y racionales tiene muchas caras. Y casi todas ellas se cruzan, en un momento u otro, con la industria del metal.
Solo durante 2022, se añadieron 191 gigavatios de potencia instalada en paneles fotovoltaicos y 75 gigavatios de potencia eólica en todo el mundo, según datos de la Agencia Internacional de la Energía Renovable (IRENA). En la cadena de producción de cada megavatio solar se usan entre 35 y 45 toneladas de acero; y en cada megavatio eólico la cifra sube hasta las 120 toneladas, de acuerdo con la multinacional siderúrgica ArcelorMittal.
La industria del metal participa de las cadenas de valor de todas las industrias energéticas, tanto renovables como nucleares y fósiles, desde la minería y el transporte hasta la maquinaria y el cableado. Tal como señalan desde la asociación sectorial World Steel, forma parte de los procesos de transporte, almacenamiento y distribución de energía y de todas las industrias que fabrican bienes de consumo más eficientes y sostenibles (desde coches hasta sistemas de climatización).
“Todos los equipos que sirven a otras industrias para ser más sostenibles y eficientes los fabrica la industria del metal. Somos una industria consumidora de eficiencia y generadora de eficiencia”, explica un portavoz de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal (CONFEMETAL), que agrupa a 220.000 empresas y 320.000 autónomos del sector. “Sacar al mercado productos más racionales en el uso de recursos y más eficientes forma parte de nuestro propio negocio y a la vez facilita ahorros en todos los demás sectores”.
Pero, más allá de su papel en la transición hacia un mundo más sostenible, ¿cómo afronta la industria sus propios retos en materia de consumo de materiales y energía? ¿Cómo encaja la sostenibilidad en sus múltiples cadenas de valor?
La sostenibilidad en la cadena de valor del metal
La industria del metal agrupa a todas aquellas industrias que procesan metales ferrosos, como el acero, y no ferrosos, como el cobre o el aluminio. De acuerdo con la definición del Ministerio de Industria de España, está formada por empresas de metalurgia y fabricación de productos metálicos, de construcción de maquinaria y equipos mecánicos, de materiales y equipos eléctricos, electrónicos y ópticos y de fabricación de materiales de transporte y por multitud de otras industrias manufactureras, como, por ejemplo, la joyería.
Tanto por las actividades extractivas (minería) como por la fundición, la industria del metal es uno de los mayores consumidores de energía a nivel global. En 2021, según datos de la AIE, la industria en general consumió el 38 % de la energía producida en todo el mundo y generó el 25 % del total de las emisiones de gases de efecto invernadero (sin contar las emisiones indirectas). Alrededor de una cuarta parte de esas emisiones industriales se debieron al sector del metal.
El subsector del hierro y del acero es, además, uno de los grandes consumidores de carbón a nivel global, una de las fuentes de energía fósil más contaminantes. Sin embargo, todos estos consumos se han mantenido estables en los últimos años y dan ya señales de haber empezado a reducirse.
La tendencia sigue la lógica del mercado: en la industria del metal el coste de la energía puede suponer más del 20 % de los ingresos (datos de la OCDE) y más en un contexto de alza de precios energéticos como el actual. “Uno de los primeros objetivos de toda la industria es la eficiencia, forma parte de su razón de ser. La industria del metal trabaja para reducir sus consumos y sus emisiones y, como consecuencia, sus costes, para seguir siendo competitiva”, añade el portavoz de CONFEMETAL.
La importancia de la circularidad
Además del uso de la energía, otro de los elementos transversales a todas las cadenas de valor de la industria del metal es el consumo de materiales. A pesar de que la economía lineal sigue siendo importante en el sector a nivel global (extraer materias primas vírgenes, fabricar materiales, consumir y tirar), la circularidad tiene cada vez más peso. Al fin y al cabo, un residuo metálico siempre puede reintroducirse en la cadena de valor.
“La reciclabilidad es un elemento central de la industria del metal porque el residuo de metal tiene valor. Hoy por hoy, la mayor parte de la siderurgia española trabaja con chatarra reciclada en un horno eléctrico. El índice de reciclaje en aluminio y cobre está por encima del 80 % y la regeneración de residuos es un subsector con cada vez más peso en esta industria”, señalan desde CONFEMETAL.
“Podemos llevar en el bolsillo un bolígrafo cuyo metal formase parte de la armadura de un romano hace 2.000 años”, añade el portavoz. De hecho, por ejemplo, el 70% del acero producido hasta la fecha sigue en uso, según datos de la confederación europea de la industria del reciclaje (EURIC). A nivel global, el 35,5% del acero fue producido a partir de materiales secundarios.
En Estados Unidos, la tasa de reciclaje de todos los metales ferrosos y no ferrosos se acerca al 60%, según datos de la agencia medioambiental (EPA), porcentaje similar al que tienen, de media, los países de la Unión Europea. Si vamos al detalle, el nivel de recogida y reciclaje puede llegar a ser mucho más alto en algunos subsectores. Por ejemplo, el aluminio y el acero usados en la fabricación de envases, aerosoles y cierres en España tienen una tasa de reciclaje del 87%, según datos de la Asociación Metalgráfica Española.
Chatarra de Viruta
“Toda la industria trabaja sobre las siete erres de la economía circular: es el futuro. No vamos a disponer de tantas materias primeras como hasta ahora. Estamos obligados a reciclar las que tenemos, volver a introducirlas en la cadena de valor y cada vez utilizar menos cantidad”, explica el portavoz de CONFEMETAL. “Existe una cadena de recuperación de materiales muy trabajada. No se pierde ni un tornillo”.
La sostenibilidad y la eficiencia juegan un papel cada vez más importante en todas las cadenas de valor de la industria del metal. Lo hacen porque así lo demandan el resto de industrias, sus clientes, y también porque es un camino con grandes oportunidades de ahorro y de mejora de la competitividad. “Gran parte del negocio de la industria del metal es la eficiencia”, concluyen desde CONFEMETAL. “Quien renuncia a ello, hoy por hoy, acaba expulsado del mercado”.
Podría parecernos que las instalaciones de una chatarrería y un desguace son similares, pero lo cierto es que entre ellas hay claras diferencias. De entrada, mientras que en las chatarrerías el trabajo está enfocado a la compra, almacenamiento, clasificación y venta de chatarra de cara a poner en valor los residuos para emplearlos en distintas aplicaciones posteriores, siendo posible con elementos, como vehículos superiores a 3,5 toneladas, los desguaces pueden hacer esa labor con piezas inferiores a ese peso que pueden procesarse en estos establecimientos. Antiguamente cuando llevábamos nuestro viejo coche a una chatarrería, algo que ya no es viable ya que, como decimos, todos los vehículos de menos de 3500 kg han de acabar en un Centro Autorizado de Tratamiento de Vehículos, que es como se llama ahora a los desguaces. Allí se lleva a cabo un pormenorizado proceso en el que se tramita la baja de los vehículos y se ponen a la venta las piezas de segunda mano que aún son útiles. En las chatarrerías se reciclan vehículos con peso superior a 3500 kg. En el desguace se valoran las piezas en están en buen estado con destino al mercado de segunda mano al tiempo que todo el metal con desperfectos que ya no puede ser revendido acaba en los gestores de residuos de chatarra y en las fundiciones o acerías para su reutilización en la fabricación de nuevos componentes.
En cuanto a la chatarrería, partimos de la base de que el profesional de la chatarra ha evolucionado mucho en todos los aspectos de su ámbito laboral. Uno de sus mayores retos ha sido adaptar sus procesos de tratamiento dela chatarra a los nuevos cánones de las normativas de medio ambiente, cada vez más precisas y exigentes. Para que esto sea posible las instalaciones de las chatarrerías han sufrido un intenso proceso de inversiones y transformaciones que las han llevado de meros tratantes a gestores de residuos de manera eficaz y cuidadosa con el medio ambiente. La compra o venta de estos elementos es solo una parte más de su trabajo, lejos del carácter principal de antaño. Ahora la gestión eficiente de la materia es un eje ineludible e importante en su día a día por lo que ha debido incorporar a su industria nuevas tecnologías, maquinarias y técnicas apropiadas para unos óptimos resultados.
Recordemos que la chatarra es el conjunto de metal de desecho compuesto fundamentalmente de fragmentos de hierro. Aunque parezca un término peyorativo, el valor de este elemento se ha incrementado notablemente en los últimos años de cara a la sociedad. Los sobrantes de hierros y metales han adquirido un valor económico muy importante gracias a su tratamiento y clasificación adecuados en la apropiada planta de reciclaje, ya que esta acción posibilitará que pueda volverse a usar como materia prima para forjar materiales nuevos en las fundiciones de hierro o de otros metales.
El reciclaje de chatarra es beneficioso para múltiples partes, es practicable gracias a la inversión previa en centros de reciclaje aptos para ello y estos residuos, además, siguen generándose de forma continua por lo que no solo ofrece ventajas, sino que además es necesario.
De entre todos los beneficios del reciclaje de chatarra, hemos seleccionado 4 básicos, que afectan prácticamente a todo el mundo, desde los usuarios, hasta las empresas participantes y, por descontado, también al medioambiente.
El reciclaje de chatarra disminuye su presencia física
Algo completamente lógico. Cuanto más reciclaje de chatarra se aproveche, menor cantidad de estos residuos se acumulará en vertederos. Hay que recordar que una vez terminan en estos espacios, su posterior separación y reciclaje es casi imposible, por lo que es mejor que no forme parte de esta basura.
El ahorro de recursos con el reciclaje de chatarra
Uno de los beneficios del reciclaje de chatarra, como también sucede con otros procesos de reciclaje, es que permite el aprovechamiento de sus componentes para crear otros materiales.
Si se utilizan estos materiales, no tienen que extraerse por ejemplo de la mina. Se reduce por tanto el consumo de estos recursos y también se reduce considerablemente el gasto energético que se necesita para su extracción y todos los procesos, hasta la cadena de fabricación.
El reciclaje de chatarra fomenta el desarrollo económico
La industria del reciclaje está en un crecimiento destacable desde los últimos años. Además, el reciclaje de chatarra y de metales, representa uno de los más importantes.
El reciclaje de chatarra fomenta así el desarrollo económico y representa un sector en auge, que afecta a muchas empresas relacionadas directa o indirectamente, con el aprovechamiento de estos recursos.
Beneficio del medioambiente por el reciclaje de chatarra
No debemos olvidar que, a pesar de los beneficios económicos, personales y energéticos de cualquier tipo de reciclaje, el objetivo definitivo es proteger el medioambiente, reducir el impacto en la naturaleza, disminuir la emisión de gases contaminantesy, de esta forma, poder disfrutar todos los seres vivos de un planeta con mejores condiciones de habitabilidad.
El reciclaje de chatarra contribuye de una forma notoria a este objetivo. En primer lugar, por el comentado beneficio de que se reduce la energía necesaria para la extracción del material, ya que hace falta precisamente menos cantidad.
Este gasto energético también supone un incremento del calentamiento global, por lo que reducirlo en todo lo posible, nos permitirá minimizar su efecto negativo sobre el planeta.
Igualmente, gestionar de forma correcta la chatarra, permite evitar la contaminación que sus materiales provocarían en un entorno no controlado, como el mar o incluso en la atmósfera. Se reduce tanto su contaminación como también los efectos nocivos que podría ocasionar en estos entornos y en sus hábitats.
Vivimos en una era en la que la segunda mano está más de moda que nunca. Gracias a las técnicas para recuperar metales, esta también puede ser la tónica en el sector metalúrgico. Pero ¿qué razones hay para hacerlo? Al menos, las tres que detallamos a continuación.
Los Tres porqués a recuperar metales
Tú eres el primero en sacar ventaja al reciclaje de metales en el sentido económico. Como demuestran las cifras, en un mundo en el que hay escasez de materias primas, el mercado de la segunda fusión va ganando terreno y está bien pagado. Por lo tanto, si gestionas tus residuos metálicos con una empresa recuperadora te aseguras rescatar buena parte de la inversión inicial en el material. Este es el primer porqué.
Segundo, la ley dicta que contactar con un gestor y transportista de residuos autorizado es la única vía legal de desechar los metales. Si no quieres encontrarte con trabas gubernamentales, hay que tener todo en regla en este aspecto.
Y la tercera razón apela a tu responsabilidad social. Queda claro que la cultura del usar y tirar no es ni ética ni sostenible. Para desarrollar modelos de negocio ecológicos, recuperar los desechos es un paso fundamental y muy sencillo de implementar.
Ahora bien, ¿cómo elegir al recuperador de metales apropiado?
Razones por las que reciclar metales con Recimetal Bakiola
En vez de contarte acerca de nosotros, ¿por qué no lees lo que cuentan nuestros clientes? Las reseñas que encontrarás en Google Maps te ayudarán a entender por qué damos un servicio 5 estrellas.
Además, te lo ponemos muy fácil. Contactar con nosotros es sencillo porque facilitamos varias vías: e-mail, teléfono, formulario web y whatsapp. También te recibimos en nuestras instalaciones.
¿A qué esperas para empezar a recuperar tu metales?
Como ya es frecuente en nuestro blog, en RecimetalBakiola intentamos acercar a las personas las propiedades, usos y curiosidades de todos los metales y aleaciones que reciclamos en nuestros centros. Se trata de una labor pedagógica y didáctica para dar a entender la importancia que los materiales metálicos desempeñan en nuestro día a día y en nuestra sociedad. A partir de ahí, es vital señalar la importancia de su reutilización para optimizar los recursos. En este caso, hablaremos del acero inoxidable. El cual tiene un papel protagonista en multitud de industrias y fabricación de aparatos. Analizaremos sus principales virtudes y datos importantes que merecen ser conocidos.
¿Qué es el acero inoxidable?
Se trata de una aleación del propio acero. Dicha aleación contiene entre un 10% y un 12% de cromo. No obstante, también puede contener ciertas cantidades de otros metales como el níquel, el tungsteno o el molibdeno. Se trata por tanto de una aleación que, lejos de ser un revestimiento especial con fines estéticos o de apariencia, tiene cualidades maximizadas para distintos usos. Su resistencia a la corrosión es especialmente remarcable. Además, hablamos de un material que no sufre daños en contacto con el oxígeno. De hecho, estas propiedades mecánicas, higiénicas y estéticas le confieren al acero inoxidable usos importantes en industrias médicas. Aunque, como veremos posteriormente, se utiliza en multitud de sectores y ámbitos.
¿Para qué sirve el acero inoxidable?
Los usos de este material están extendidos a multitud de sectores industriales y producción tanto de aparatos como de automóviles. Podemos ver su influencia en la producción de electrodomésticos del hogar, en los cuales son muy utilizados. En el sector automovilístico, el acero inoxidable también desempeña usos vitales. Sobre todo en piezas específicas como por ejemplo los tubos de escape, gracias a su resistencia a la corrosión y a otros agentes. También es un material primario en todo lo que concierne a la construcción de edificios. Ya sea en materiales de las propias estructuras o en las fachadas. A partir de ahí, a la hora de adquirir alimentos podemos observar el acero inoxidable como recipientes de muchos de ellos.
Tipos de aceros inoxidables
Pese a que su definición común ya la hemos comentado, existen varias tipologías de acero inoxidable. En especial, hay 3 separaciones o subtipos básicos que cada cual obtienen unas características especiales. Son los siguientes:
Aceros martensíticos: Fue la primera rama de acero inoxidable que tuvo un desarrollo en la industria. Por lo general contienen de un 10,5% a 18% de cromo y un 1,2% de carbono. Sus usos son variados (frenos de automóviles, cuchillos, turbinas, tuercas, material quirúrgico o palos de golf).
Aceros ferríticos: Son aquellos que contienen al menos 16% de cromo y 0,12% de carbono. En ellos encontramos, a su vez, 5 grupos distintos dependiendo de los componentes u otros metales presentes en la aleación. Este tipo de acero inoxidable se endurece por deformación y no tienen gran dureza. Están presentes en aparatos de hogar y en la industria alimenticia.
Aceros austeníticos: A esta familia pertenecen multitud de subtipos de aleaciones a su vez. Por lo general, se trata de aceros con una resistencia superior a la corrosión, con gran soldabilidad y con un factor de higiene muy apreciable. También son funcionales a temperaturas muy altas y muy bajas.
Como ven, el acero inoxidable es una aleación que permite unas propiedades mecánicas, físicas y estéticas especialmente apreciadas para distintas aplicaciones. Por ello, es conveniente reciclar sus residuos del mejor modo posible de cara a ejercer un mejor uso de él y dotar a las industrias de suministros contaminando mucho menos el medio ambiente. En RecimetalBakiola procedemos a su gestión. Contacte con nosotros y le informaremos de todas las condiciones al respecto.
La compra de chatarraes importante si queremos apostar por el cuidado del medio ambiente y evitar la contaminación del entorno natural. Por ello, cada vez más empresas compran la chatarra para su reciclaje y poder aprovechar los distintos metales para diferentes usos industriales y en la construcción.
Tras la compra de chatarra, toca llevarla a un centro de reciclaje de metales donde se separará el hierro y el acero, los dos metales que más se reciclan habitualmente. Respecto al acero hay que señalar que en la actualidad ya el 40% de este metal utilizado en la industria siderúrgica proviene de reciclaje de chatarra. Hay que señalar que el acero es 100% reciclable, lo que significa que el acero reciclado se puede utilizar para las mismas cosas que el acero recién conseguido, manteniendo todas sus propiedades.
La diferencia es que conseguir acero de la chatarra reciclada es mucho más barato y respetuoso con el medio ambiente. Si hablamos de cifras tenemos que destacar que por cada tonelada de hierro se consiguen ahorrar 55 kilos de caliza, 630 kilogramos de carbón y 1.100 kilos de hierro, cifras más que considerables.
Si lo que nos preocupa es la emisión de CO2 a la atmósfera, tenemos que tener en cuenta que el reciclaje de chatarra las reduce en un 58%.
Nuevos retos asoman en el horizonte de las chatarrerías. Los antiguos chatarreros se habían convertido en una industria dotada de sofisticada maquinaria para deconstruir los coches, los electrodomésticos, los cables, la infraestructura de los edificios y cualquier desecho con componentes metálicos. Deshacen lo fabricado por otros para rescatar los metales, que limpian y revenden como chatarra de hierro a las acerías, y chatarra del resto de los metales a las fundiciones. Llegan a recuperar metales muy escasos, como el paladio, el oro y el platino de circuitos y componentes de aparatos eléctricos y electrónicos, que a veces son microscópicos.
Los chatarreros actuales se han convertido en empresas de reciclaje punteras. Recogen los desechos con grúas y camiones, los almacenan en instalaciones preparadas para evitar la contaminación y utilizan maquinaria para rescatar el metal de piezas que incluso llegan a triturar.
El hundimiento del precio de los metales y la caída de la siderurgia (el gran cliente de los chatarreros) provocó un gran descenso de la actividad a partir de 2011. Como retos en el horizonte de las chatarrerías, las empresas tienen el objetivo de mantener las inversiones en tecnología para cumplir la legislación medioambiental europea, cada vez más exigente.
Se recupera una media del 80% de los desperdicios y el 100% de los materiales puros, como perfiles de ventanas. Cada desecho es un mundo. En los vehículos, se recuperaba el 76% de ellos en 2002, llegando al 91,5% en 2013, y la última exigencia fue recuperar el 95%.
¿Hasta dónde se puede llegar?. Se investiga para llegar al 100% del reciclaje, y para ofrecer una chatarra de gran calidad con la que aumentar la exportación. En 2014 se vendió 50 millones de euros de chatarra (entre Europa y Asia) y se incrementó a 70 millones en 2018. El reto es difícil, y mucho más para los pequeños. Las empresas luchan contra la falta de materia prima (los desechos), el estrechamiento de los márgenes y la competencia de quienes reciclan sin las medidas de seguridad obligatorias para no contaminar. Sucede en toda Europa.
Otro de los retos que se vislumbra en el horizonte de las chatarrerías es China, que ha pasado de ser el gran comprador de metales a un suministrador que vende a precios de derribo. Por si fuera poco, la crisis ha tejido una red ilegal de competidores que achatarran por debajo del coste. Son ladrones organizados que roban el cobre de las infraestructuras eléctricas, los metales a los chatarreros legales, y engañan a los consumidores que llevan los electrodomésticos a los puntos limpios de recogida, para recogerlos antes de la entrada. La rapiña es adquirida por empresas ilegales que venden la chatarra más barata.
Volante de Cabina
Además de los robos, el sector sufre la competencia de los ilegales que no pagan impuestos, y contaminan. Abren las baterías de los coches o los electrodomésticos con hachas, y tiran sus líquidos y metales contaminantes al suelo. La propia FER ha explicado esta lacra al Senado, sin resultado. Cuando las empresas ilegales reciben una multa, suelen cambiar de domicilio y de nombre para no pagar.
Cumplir la normativa europea es un reto, dificultado en España por las diferencias marcadas por las comunidades autónomas. La carga burocrática de comunicar a los organismos de las comunidades autónomas, policía y guardia civil/policía judicial las entradas, procesos y salidas de chatarra de las instalaciones cuesta unos 10.000 euros anuales a las empresas pequeñas, y 25.000 a las medianas, según estimaciones.
La caída de los precios de los metales es otro agravante. Las cotizaciones de los metales marcan el precio de venta de la chatarra, mientras se encarece el coste de limpiar los desechos. El precio del hierro (más del 60% de la actividad) ha descendido desde 2008, arrastrando al precio de la tonelada de chatarra férrica hasta 150 euros en 2015, un tercio del valor de 2008. La escasez de materia prima es un desafío diario. Los chatarreros se nutren de los recortes de metales industriales, de las demoliciones de los edificios y de los bienes de consumo recogidos en los desguaces y los puntos limpios. España es tradicionalmente deficitaria en chatarra, se importa la mitad de lo necesitado en sus acerías, y no podemos suministrarles más porque carecemos de materia prima. Muchas plantas trabajan al 40% de su capacidad, y no compensa importar desechos porque es muy caro transportarlos.
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